Predice la dificultad de intubación según lo que se ve en la boca (I a IV).

La clasificación de Mallampati estima la dificultad de la intubación orotraqueal según la visibilidad de las estructuras de la faringe con la boca abierta. Forma parte de la valoración de la vía aérea antes de la anestesia.
Cuatro clases:
Se pide al paciente que abra la boca y saque la lengua, y se observa qué estructuras se ven.
| Clase | Estructuras visibles |
|---|---|
| I | Paladar blando, úvula, pilares y fauces |
| II | Paladar blando, úvula y fauces |
| III | Paladar blando y base de la úvula |
| IV | Solo el paladar duro |
III-IV predicen intubación difícil.
Las clases III-IV predicen una vía aérea (intubación) difícil.
Paciente en el que solo se ve el paladar duro: Mallampati IV, alerta de intubación difícil.
Es solo uno de los predictores de vía aérea difícil; se combina con otros (apertura bucal, distancia tiromentoniana).
Usarlo de forma aislada como único predictor de vía aérea difícil.
Mallampati SR et al., 1985.
Mallampati estima la dificultad de la intubación según lo que se ve de la faringe con la boca muy abierta y la lengua fuera: de clase I (se ven pilares, úvula y paladar blando) a clase IV (solo el paladar duro). Las clases III-IV predicen una vía aérea difícil.
Lo que hay que tener claro es que Mallampati valora la intubación, no la ventilación con mascarilla (para esa se usan otros predictores, como la regla OBESE). Forma parte de la valoración preanestésica de la vía aérea junto con la distancia tiromentoniana, la apertura bucal, la movilidad cervical y los antecedentes de intubación difícil. Ningún predictor aislado es infalible, por eso se combinan. La utilidad final es anticiparse: si se prevé dificultad, se prepara material específico (videolaringoscopio, dispositivos supraglóticos) y un plan de vía aérea, que es lo que evita la situación crítica de «no intubable, no ventilable».